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Una ventana para Björk: Vulnicura y su Exposición retrospectiva en el MoMA

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Es difícil hablar de Björk en 2015 sin abundar en varios asuntos. Ella terminó su matrimonio de 13 años recientemente. Digamos que Björk es una vieja y buena amiga. Así que a mi amiga se le acabó su relación de muchos años. Aparentemente el tipo estuvo alejándose poco a poco, ella es más expresiva, él no se abre a sus emociones (…all that matters is who is open chested and who has coagulated. Who can share and who has shut down the chances). Finalmente la deja a ella y a la familia que habían formado. ¿Qué hace mi amiga? Pues nada, lo plasma en un álbum. Ella nunca ha sido muy abierta con los medios de comunicación. Son varios los ataques, violentos de animal herido se podría decir, a reporteros por parte de Björk a través de los años. Pero a partir de marzo de 2015, nos habla abiertamente de la ruptura de su matrimonio. Nos canta sobre su preocupación por su familia y el distanciamiento que sufre por parte de su pareja. El lanzamiento de su más reciente álbum, Vulnicura es una honesta confesión sobre el rompimiento y la transformación a través del dolor y la expresión del mismo (learning by love to open it up / let this ugly wound breathe). Por ahora, deja a un lado las experimentaciones de sus últimos trabajos.
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No me parece extraño entonces que haya aceptado exponer su trabajo como solista a través de una retrospectiva de sus veinte años de carrera. El Moma, el museo de arte moderno en Nueva York, le ha dedicado cuatro espacios distribuidos en tres pisos:

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En el lobby se encuentran varios instrumentos usados en Biophilia. El segundo piso dedica dos salas al gran trabajo audiovisual que ha realizado al lado de directores como Michel Gondry, Sthéphane Sednaoui, Spike Jonze o Chris Cunningham. La otra sala es un video de una canción de Vulnucura en sonido 3D. 49 bocinas retumban Black Lake, desgarradoras imágenes de su desesperación por la ruptura de su relación.
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El tercer piso, Songlines, es un laberinto en el que, guiados por un iPod touch, se exponen imágenes y sonidos de sus ocho álbumes. Mientras se va avanzando, de manera interactiva cambian las narraciones. Björk nos abre sus libretas donde ideó sus mayores éxitos en su impecable caligrafía y nos muestra icónicas piezas de su guardarropa como el traje que usó en la portada de Post, o el atuendo que llevó en Jóga.
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Por medio de una narrativa fantasiosa que nos remonta a Islandia, al entrar de un espacio al otro, se van actualizando partes de los álbumes. Inicia Human Behaviour y nos topamos con un pequeño maniquí que imita la portada de Debut. IMG_6927

Entramos a Post y vemos los zapatos rojos que aparecen en Hyperballad.

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Ya cuando entramos a Homogenic y nos topamos con el traje que usa para el video de Jóga, estamos extasiados (emotional landscapes) y escuchamos partes de Unravel (while you are away / my heart comes undone) y al voltear a la izquierda, nos encontramos con Los. Robots.

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Ésos que Chris Cunningham vuelve a la vida en All is full of love, escuchamos la canción completa. No contenemos las lágrimas. Pasamos a Vespertine y sus cajas melódicas.

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Cocoon y Aurora nos consuelan y nos preparan para ver el traje de ganso que Bjork llevó a los Óscares. Selmasongs se asomó por un instante.

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Caminamos hacia Médulla, un disco tejido por voces. Where is the Line y Triumph of the Heart se ven muy bien aprovechadas en la tienda de souvenirs. Lápices, tazas y cuadernitos en su honor. La penúltima parada es para Volta.  IMG_6983

Comienza We are the Earth Intruders y Björk enfundada en su traje de ¿exploradora?, recordamos el deleite de escuchar a Antony Hegarthy y el regalo de encontrarlo de nuevo en Vulnicura. El último pasillo nos despide Biophilia, la introspección que se siente una continuación a la exploración urgente de Volta.

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Mucha gente nos pasó de largo durante este camino, tal vez apurados para recorrer el resto del Moma. En el New York Times se criticó duramente al curador a cargo de esta exposición. Llámenme novata en el mundo del arte. Una simple espectadora. Pero creo en mi conocimiento básico de los museos y el arte en específico, que lo importante es mover, es emocionar, es sentirte feliz de haber podido experimentar lo vivido. Y para esta fan de Bjork, esta retrospectiva cumplió su cometido. Emocionarme hasta las lágrimas.

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Interpol y The Vaccines

El 11 de marzo de 2015 fuimos a nuestro cuarto concierto de Interpol y a nuestro tercero de The Vaccines.

No podemos decir que se le hizo justicia a The Vaccines poniéndolo como abridores, cuando ya habían pisado Guadalajara y hecho un show completo en mayo de 2013. Con sólo 9 canciones nos dejaron con ganas de escuchar All In White, No Hope o Bad Mood. Pero estoy segura de que volverán, y ahí estaremos.

La primera vez que vimos Interpol fue en 2005. Después de diez años y tres discos más, pudimos presenciar a un Interpol que se podría dar el lujo de elegir entre sus 5 discos para armar una demostración de su evolución como banda y sin embargo, parece más como un homenaje a su primer disco, tocando un total de 6 canciones de Turn on the Bright Lights, justo la misma cantidad de las canciones tocadas de El Pintor. Es como si hubieran dicho: demos a nuestros fans un recordatorio de por qué les gustamos desde un principio.

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Si bien a mí me encanta Antics y me hubiera gustado que incluyeran por lo menos un par más, puedo decir que funcionó su estrategia. Desde que iniciaron el concierto con Say Hello to the Angels, yo ya estaba feliz de verlos de nuevo. Leif Erikson es una verdadera joya. Pero, al llegar a la mitad del concierto, y esto pasa muy seguido, hay gente que se le olvida un poco que están en un concierto y empiezan a platicar. Bueno, pues cuando empezaron a tocar The New, de plano tuve que voltear con dos tipitos que estaban platicando muy a gusto. Les hice la seña para que se callaran y uno de ellos me dijo que hay gente que así le gusta estar en conciertos. Yo le contesté: sí, pero esto es importante. Justo cuando iban terminando la canción, al fin prestaron atención y el chavo me pidió que me quedara con ellos por el resto del concierto. Tal vez para que no se les volviera a olvidar en dónde estaban.

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Debo admitir que El Pintor me gustó, pero no tuvo el impacto inicial de otros discos (TOTBL, Antics). Pero poco a poco me sorprendo recordando en mi cabeza pasajes de Same Town, New Story o de Twice as Hard. Puedo decir que eligieron buenas canciones para el concierto y que están apostando a que le demos una buena escuchada. Aquí está el enlace del setlist.

Como siempre, dejaron algunas de mis favoritas pendientes de tocar. PDA o C´mere pueden esperar a la siguiente visita. Esperaremos con ansias el nuevo disco que, si tenemos suerte, ya habrán surgido un par de rolas en el encierro que vivieron en su camión de tour en medio de una tormenta de nieve en Buffalo, con motivo del cierre de carreteras. Aquí les dejo el enlace de una obra ficticia en donde incluso el ex-bajista Carlos D hace una aparición especial desde un lugar del exilio.

Tenemos que hablar de Blonde Redhead en el Teatro Diana.

El 22 de agosto de 2008 vimos por primera vez a Blonde Redhead en el Teatro Estudio Cavaret. Asistimos aproximadamente dos mil personas. Fue un concierto íntimo y emocional, pero muy animado. Desde la primera canción hasta la última, los asistentes bailamos y cantamos, nos movimos de un lado al otro para admirar los pasos de Kazu Makino y corear las canciones en las que Amedeo Pace asume el rol de vocalista.

Ese concierto soportaba al disco 23 de 2007. Ya entonces la banda empezaba a descender un poco de los trabajos experimentales de sus inicios. No he dicho que alguna etapa sea mejor o peor, simplemente son diferentes.

Cuando supimos que vendrían a promocionar Barragán, fue una mezcla de emoción y desilusión casi inmediata. Viene Blonde Redhead. Al Teatro Diana. A tal extremo que casi nos decidimos por no ir. Y es que el problema con el Teatro Diana es su formalidad. Es su inmensidad y el hecho de sujetarte en tu lugar por la duración del concierto. Excelente si quieres ver una obra de teatro, un recital de piano, o la transmisión en vivo desde el MET de Nueva York de Carmen. ¿Pero a Blonde Redhead?

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Como ya lo hemos dicho antes, cuando uno va a un concierto a escuchar en vivo las canciones que te han acompañado en momentos importantes, o tan sólo en momentos rutinarios en la oficina, lo que buscas es conectarte con el artista. Cantar tus partes favoritas y brincar emocionado al ver a la banda recibir conmovidos las muestras de cariño de quienes añoramos verlos en vivo.

Estar sentado en una silla atenidos a que el de adelante o el de atrás no tenga la misma idea de pararse al mismo tiempo que uno, te desconecta de la experiencia. Tener que pedir permiso a la persona de al lado para querer ir al baño, como en el cine, te desconecta a ti, y a dicha persona que tiene que interrumpir el trance para dejarte pasar. O lo peor, como nos pasó en el concierto de Yeah Yeah Yeahs. Unas personas que decidieron escapar del yugo de su silla decidieron ponerse justo enfrente de nosotros. Ahí en el pasillo.

En fin. Hablando de Blonde Redhead, el show impecable; Kazu igual de hermosa y volátil. Amedeo nos volvió a deleitar con Falling Man y Spring and by Summer Fall. La voz de Kazu no tiene igual, pero cuando Amedeo canta, es como si te sentaras con un amigo a escuchar sus más íntimos problemas. Después de todo, es un hombre que sigue aprendiendo a cómo caer. Total que al tocar In Particular al fin, como en efecto dominó, todos nos animamos a pararnos, a tres cuartos del concierto. ¿Ven mi punto?.

Tal como en 2008, al final del concierto terminé enamorada de Blonde Redhead, pero como en aquélla ocasión, también me quedé esperando que tocaran Elephant Woman. Tal vez en su siguiente visita, esperando que los promotores los traigan al Cavaret.

La foto es de 2008, donde estuvimos mucho más cerca que en el Diana.

Phantogram

Estar en “provincia” tiene sus ventajas. No hay (tanto) tráfico, no hay (tantas) manifestaciones, las distancias son humanamente comprensibles, la gente es menos gandalla, entre otras creencias.

Pero entre las grandes desventajas, se encuentra no figurar como ciudad a visitar para algunos actos en vivo. Los artistas que se aventuran a viajar a México, a pesar de nuestra dudosa fama a nivel mundial, ponen al D.F. como su destino seguro para marcar la palomita y tal vez, si hay algún promotor temerario, visitarán Monterrey o Guadalajara. Fue el caso de Phantogram. Banda neoyorkina que se presentará este fin de semana en el festival Nrmal junto con Future Islands, Peaking Lights, Porter y muchas más. Uno como clasemediero tiene que elegir sus batallas y este año nos quedamos en casa, esperando como el cardúmen que se le pega al gran pez para ver si le caen algunas sobras.
Así fue como Phantogram abrió una fecha en Teatro Estudo Cavaret. Poco a poco fueron llenando el local jovencitas (nótese la brecha generacional) portando las minifaldas recién sacadas del closet, desempolvados shorts vestían a piernas liberadas que se paseaban por el lugar, imitando a Sarah Barthel, la hermosísima mitad de Phantogram. Tal vez me vi influenciada por la vocalista al notar a tantas chicas con flequillos, emocionadas por escuchar a una banda que pocos creíamos que llegara a Guadalajara con tan poca audiencia. Sorpresa que compartía Sarah, la vocalista/tecladista, al confesar que no sabían qué esperar, y agradecían a los más de dos mil asistentes nuestra efusión.
Fue un buen concierto para abrir la temporada. Con toques electrónicos pop que dejan ver su influencia a grupos británicos como Portishead (acusados por Geoff Barrow hace meses) pero eso sí, con un toque más energético y upbeat.
Es un buen concierto cuando hay buena comunicación con la audiencia. Sarah nos saludó y tuvo un par de intervenciones, así como la otra mitad, Josh Carter (reporte banal: está chido, pero está más chida ella).
Es un mejor concierto cuando la audiencia responde y se entrega. Cierto, siempre va a haber el molesto grupo de personas que creen que pagaron 600 pesos para platicar en UN CONCIERTO. En dado caso lo mejor es lanzar tu mejor mirada condenatoria, otra opción es empujarlos hasta que se muevan hasta al fondo del local, y la peor opción es confrontarlos con toda la autoridad que ser un verdadero fan, te otorga)
Es un excelente concierto cuando esperan al final para tocar la canción por la cual se dieron a conocer, justo cuando las emociones que llevabas cargando toda la semana están a punto de desbordar. Justo cuando los vasos de cerveza empiezan a volar y todos brincan gritando al unísono, cantando la canción (I WISH I COULD BELIEVE/ I WISH I COULD BELIEVE!!!) pero en realidad pensando (¡¡¡ESTO ES DE LO QUE TE VENGO HABLANDO TODA LA SEMANA!!!)

¿Quién es Radar Records?

Radar Records es una tienda de discos. Es un lugar para escuchar música.  También es un lugar para ver videos de canciones que nunca creíste que tenían imagen. Es disfrutar de una cerveza en una tarde soleada mientras escuchas lo nuevo de (Bonobo/Erlend Oye/Bjork/Wild Nothing…). Es escuchar tu disco favorito, de principio a fin, y compartirlo con la gente que se sabe hasta la canción más olvidada. Es una noche de sábado escuchando DJs con la música un poquito subida de volúmen, la copa medio llena. Es la reseña del concierto al que fuiste/no pudiste ir. Es ser parte del ritual de escuchar a una aguja romper con el silencio y contar una historia en varios relatos. Es el estilo de vida alrededor de la música.

Radar Records es para quienes amamos la música y nos negamos a verla como un pasatiempo en segundo plano.

Como dice Damon Albarn, Music is my Radar!