Corona Capital Guadalajara 2019

El sábado 11 de mayo fue la segunda edición del Corona Capital 2019. A juzgar por los miles de personas que estuvimos ahí desde temprano, era un evento que esperábamos con ansias. Las cifras que he visto son de aproximadamente 50 mil personas.

Fui con un grupo de amigos quienes optaron por llevar su propio auto. Un acierto del que hablaremos más adelante. Desde temprano empezaba la carga vehicular a congestionar las vialidades hacia el Estadio Akron, donde sería el festival. Tenía muchas ganas de ver a The Joy Formidable ya que los vi en un Corona Capital y su vocalista, Ritzy Bryan, tiene una energía y voz impresionantes. Pero no alcanzamos a verlos, llegando apenas cuando White Lies estaban entrados en su show. Aprovechamos para comer algo (pork belly sandwich $140) para tomar fuerzas. Me alegró ver la sección de food trucks muy variada. El servicio fue rápido y cerveza en mano (doble $100), nos entregamos de lleno a las bandas.

Otro punto muy importante es el lugar del evento. Supongo que es complicado encontrar un espacio lo suficientemente grande para albergar las dimensiones de lo que un Corona Capital implica. Desgraciadamente había demasiado polvo y viento al principio y había escasos espacios de sombra. No debería ser que uno tenga que pagar para refugiarse del sol de mayo (32°C). Las filas para poder tomar agua potable (buena iniciativa aunque fue insuficiente el abasto) eran larguísimas. Y al final del evento dejó a muchísima gente a la deriva en un lugar alejado de transportes y vías de evacuación adecuadas.

Desde un inicio nos percatamos de que no teníamos internet en nuestros celulares. Esto fue una falla tremenda tomando en cuenta que mucha gente contaba con este servicio para encontrar amigos y lo más importante, salir del lugar por medio de servicio de Uber o Didi. Simplemente el internet no funcionó o lo hizo en breves momentos. Las lineas telefónicas eran intermitentes o nulas. Esto en  los Coronas Capital la Ciudad de México no ocurre. Y si acaso, hay torres con servicio de Wifi que permiten contactar al mundo exterior. Esto es un error clave que los organizadores tendrán que solventar en próximas ediciones.

Ya dejando a un lado estos grandes inconvenientes, hablemos de las bandas. Después de White Lies nos dirigimos al escenario Kia, donde dio inicio Rhye. La hermosa voz del canadiense Mike Milosh nos hizo olvidar los detalles anteriormente mencionados y empezar a soltar el cuerpo. Fue algo gracioso ver a Milosh portando un look de misionero en Semana Santa (jeans, camiseta blanca y paliacate). Ciertamente haber escuchado Taste en vivo fue una experiencia religiosa.

Llegó el turno de Goo Goo Dolls. Junto con OMD, dieron el toque chavorruco que nunca se olvida en este festival. Yo sí tuve buenos recuerdos de esta banda, y pude escuchar a muchos contemporáneos cantar Name, Broadway o Black Baloon. La primera grata experiencia colectiva la tuvimos cuando cantaron Iris, que gracias a Un Angel Enamorado hicieran famosa. Ya estábamos de lleno en el festival y se empezaba a olvidar el mundo externo.

Fuimos a la zona de bebidas y nos tomamos un mojito de Bacardi ($140).  Muy refrescante y todo, pero una generalidad fue que en todas las barras el servicio fue muy lento. A mi gusto les faltó más barras y mejor equipadas. Una amiga me cuenta que a las 9 pm ya no tenían botellas de agua. Incluso la mineral escaseó. El vino tinto que había por ahí también se terminó antes de las 10. Eso, no debería de sucederle a una organización acostumbrada a lidiar con el doble de participantes, comparados con las ediciones de CDMX.

Mientras Alicia hacía fila para comprarse un vodka ($115), dio inicio Yeah Yeah Yeahs justo al atardecer. El momento mágico en donde se ponía el sol, y Karen O cantaba Y Control, no se me olvidará nunca. Dio gusto cómo supieron incluir sus mejores canciones y cómo el momento cúspide dejó admirados a Karen, Nick y Brian, cuando los miles de asistentes coreábamos Maps. La  banda cerró con una impresionante interpretación de Date with the Night. En cuanto a comunicación y conexión con la audiencia, Yeah Yeah Yeahs se llevó la noche. El lado espectacular se lo llevaron The Chemical Brothers con un show de visuales verdaderamente fuera de serie. Personalmente Swoon y Temptation/Star Guitar fueron mis favoritas.

Estando acostumbrados a las distancias del Foro Sol, los escenarios en Guadalajara estaban bastante cerca. Fue fácil recorrer los escenarios para disfrutar de Phoenix mientras iniciaba The Chemical Brothers. Y como esta mujer no es una isla, me uní a mis acompañantes en una de las amenidades del festival: las sillas voladoras patrocinadas por Aeroméxico. Estuvo perfecto ver el inicio de The Chemical Brothers mientras giraba al atardecer apreciando el panorama entero. Mientras se encendían las luces, el calor iba disminuyendo.

Finalmente, nos dirigimos a tomar un último trago, algo de cenar y esperar a que diera incio Tame Impala. Me pareció una banda excelente para cerrar, ya que había muchos soldados caídos que gracias a estar en el festival desde temprano, ya no podían brincar, ni estar de pie. Así que estuvo muy agradable escuchar Let it Happen tirado en el polvosísimo suelo, o disfrutar de Elephant, su nuevo sencillo Patience o mi favorita, Why won´t you make up your mind?

Una alarma de viejo lobo de mar, en el que el mar son los festivales, me hizo sugerir a mis acompañantes el salir un poco antes del final de Tame Impala, para aprovechar una salida rápida. Fue una buena elección ya que en menos de 15 minutos, estábamos ya sobre el Periférico y Av. Vallarta. Cosa que no fue para nada la suerte que corrieron los miles de personas que optaron por tomar Uber a la salida. Me comentan que hubo hordas de personas que emulaban muertos vivientes, sí, zombies al estilo The Walking Dead, tratando de salir de las inmediaciones del Estadio Akron, para llegar al periférico y tratar de pescar un taxi que los sacara del lugar. Terrible que después de una experiencia tan liberadora y extasiante como lo es un festival de música, tengas que salir de ahí cual pesadilla post-apocalíptica. Un punto sumamente delicado para futuras ediciones, te hablo a tí, @coronacapitalguadalajara.Corona Capital Guadalajara

Irremediablemente y sujeto al cartel de 2020, ahí estaremos para evaluar las mejoras y atestiguar los avances, en esta persecución interminable de quienes amamos la música.

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