All Things Must Pass

Fracasa quien no lo intenta. Fracasa quien no se divierte en el proceso. Fracasa quien no aprende de las experiencias.

Alex y yo empezamos Radar con el propósito de abrir un espacio para gente como nosotros. A quien le gustara el mismo tipo de música. Un poquito alejado del pop, con las letras más complejas, las distorsiones acorde a lo que escuchamos dentro de nuestra cabeza. Nos gusta salir de la norma. Pero no podíamos hacerlo solos. Te necesitábamos a ti.

A quien respondió al llamado, a los que buscaban un oasis alejado de lo que la mayoría escucha. A ti que respondiste y te sentaste en nuestra mesa, te queremos agradecer.

Para ti preparamos la mejor comida que Uzi, Carlos, Jesús y Neto lograron en cada platillo que servían. Quisimos poner en tu mesa las mejores Fish & Chips de la ciudad. Hicimos del Amy (over a Raspberry-Winehouse-Montero Reduction, su nombre completo), el pastelito de chocolate consentido de muchos. Quisimos ofrecer cervezas artesanales, interesantes y complejas, de las que se disfrutan despacio, con el olfato y el gusto intensificado. Y por qué no, una refrescante Corona o Victoria. Tomar una copa de vino o tres, sin que te doliera el bolsillo, ya lastimado por la maldita gasolina. Calentar tu alma en diciembre con un Mulled Wine. Sin ti, no lo hubiéramos logrado.

Quisimos congregar a los mejores selectores de la ciudad, melómanos colectores de canciones y discos, que solo buscan en dónde practicar su deporte favorito: poner música. A nuestros amados DJs residentes (Jorkas, Lou, Hector, Craig, Pixie, Bola y Audirac) les tenemos un agradecimiento enorme, así como a quienes tocaron una, o cinco veces (Mariola, Carmela, Daniel, Alex Torres, El Tona, André y Andrés, o The Shivas!): gracias por haber hecho de Radar Records un espacio con 219 sets, que equivalen a más de 40,000 minutos de música. Oro molido que se queda para la posteridad. ¡Gracias infinitas por haber sido el soundtrack de todos nosotros!

A los que cada mes llegaban al llamado del Record Club Party: Victoria, Daniel, Carlos, Paulina, Sol y muchos más, gracias por habernos prestado sus discos y haberse apropiado de las tornamesas en esos sábados tan agradables.¡Conocimos mucha música gracias a ustedes! A Vicky, Daniel y Carlos, una vez más les agradecemos su presencia en estas últimas semanas, así como el pastelito increíble que hicieron para compartir.

A quienes que se volvieron amigos entrañables, esos clientes que nos visitaban cada semana, incluso varios días seguidos, cuando la barra estaba tranquila y había tiempo de platicar y conocernos. Gracias a Arturo, Magali y Espárrago #elelelperrito, Gerry, Jeremy, Poncho, Aldo, y a los fieles fans de la NFL que disfrutaban cada partido con nosotros, como Joaliné, Arturo, Servando y Audirac. A los que nos acompañaron en nuestros especiales para Morrissey, The Cure (o cuando me convertí en Robert Smith, llegando a la cúspide de mi vida de Fan) o El Thin White Duke (o cuando Audirac se convirtió en el Black Fat Dude), o quienes acudieron a nuestros tributos póstumos para David Bowie, Prince, Chris Cornell, o Dolores O´Riordan. ¡Qué noches tan especiales vivimos juntos!

A las chicas que encontraron en Radar un espacio en donde se sintieran seguras para ir solas, estar en la barra como Sol, o como Lizet, que llegaba a dibujar por horas en compañía de una Stout y un postre. Eso hablaba mucho de lo que logramos ser todos como comunidad. Un lugar respetuoso y amigable, donde todos íbamos a pasarla bien, y donde las amistades se daban solas.

A los grupos de amigos que se reunían en Radar para reuniones de trabajo o para celebrar su cumpleaños, como Álvaro & Co, Mario, Montse, El Niño y Fabiola, Jonás, Magali, y Tara, Toño y El Bola, Sandra y cómo olvidarlo, a José Manuel, quien ¡le entregó el anillo a Vero una linda tarde de martes en la mesa L1, acompañado de un Boing y un Amy! A Pablo y Ana, grandes apasionados de la cerveza artesanal y las Fish & Chips.

A Lou y Héctor, quienes estuvieron con nosotros desde el principio y quienes son responsables del espacio inconfundible que tomó vida propia gracias a su visión y ejecución. ¡Gracias por haberse convertido en parte esencial de Radar y haber permanecido con nosotros hasta el final!

A nuestras familias y amigos de toda la vida: gracias por apoyarnos y estar siempre ahí: Juan Vicente, Ily, Migue y Diego, Ana Mari, Jose Alberto y Ceci; A Cecilia nuestra paciente inversionista, a Maty, Jorge, Ale, Manolo, Nicole y Rodrigo, Adriana, Miguel y Sebastián, y los demás que nos acompañaban con sus buenas vibras y ánimos desde lejos. Gracias Berna y Maya, Amy (sí, del pastelito Amy) y Super; a mis queridos Perros: Jorkas, Lore y Matías, Adrián y Vania, Alejandro, Cobi y Pablo. el James y Paraíso Perdido por engalanar nuestro espacio con sus libros. Michelle,  Miguelito y Polita (ChaPolita) y el Clan López. A Willy The Hater, a Lester y Checo, el Jarrón Azul y a quienes nos dieron un like, una visita o unas palabras de ánimo para seguir. A partir de ya, les avisamos que tenemos los fines de semana libres :).

Finalmente, queremos agradecer a Pablo, quien fue nuestro soporte en estos casi dos años: El gran peso de Radar lo llevamos juntos y sin ti, no hubiéramos podido llegar al final con un poquito de cordura. Gracias a Mauricio por hacer nuestros fines de semana más fáciles y amenos, y de nuevo a la banda pesada de Cocina: Uzi, mi fiel defensor y brazo derecho, quien, aunque tenga la cabeza y las llaves de su moto en cinco lados diferentes, siempre sacó adelante la chamba con una gran actitud y enorme corazón. Charly que fue nuestro primer empleado y nuestra última contratación, fuente interminable de todo lo relacionado a eso de los Comics y Las Tortugas Ninja; a Chuy que nos enseñó tanto en temas alienígenas y cuidarnos de comida-robot, a Neto que aparte de cocinar, nos diseñó nuestro Damon Albarn de la puerta de cocina, y a José, que llenó de pizza y literatura la cocina. ¡Tuvimos un gran, gran equipo de trabajo. A donde sigan, les deseamos lo mejor!

Ahora es tiempo de cerrar nuestras puertas y dejar este espacio físico a alguien más. Otros proyectos, otros sueños en esta ciudad que lo que tiene de bella lo tiene de difícil. ¡Eres dura, Guadalajara, pero te amamos!

Pero la música no termina. Para nosotros y para ti, la música seguirá rigiendo nuestros mejores y peores momentos. La música seguirá siendo nuestro oasis, tormento, escondite, bálsamo y motor. La música seguirá siendo la salvación que siempre nos traerá a flote. La Música seguirá siendo nuestro Radar.

Radar Records

Music is my Radar!

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