Para Dolores

Eran los años dorados de MTV. 1993 para ser exactos, cuando una de las pocas maneras de conocer nueva música era en el radio, visitar tu tienda de discos, o por medio de los videos de rotación continua. Fue así que conocí a los Cranberries con su sencillo “Linger”. Se trataba de un video a blanco y negro, hipnotizante y hermoso. Desde los primeros momentos del video, quedabas prendado de las imágenes de bellas y voluptuosas mujeres, pero en el fondo se encontraba Dolores O´Riordan, con su pequeña silueta y pelo corto, contrastando con su impactante voz.

En vivo, Dolores llenaba el escenario. Ella cantaba encorvada, con movimientos histriónicos y nerviosos. Dolores era un torbellino que estremecía. Vale la pena ver el concierto en Paris de 1999 si no sabes a lo que me refiero.

The Cranberries Live in Paris, 1999

Ya con su segundo album, y mi favorito: No Need to Argue, la banda trajo un sonido más contundente, político y personal. Zombie, que fuera uno de sus más grandes sencillos vino a romper su esquema suave con la distorsión de guitarras, representando el estruendo de las bombas y los conflictos en Irlanda del Norte. De manera extraña, en lugar de desentonar con el resto del álbum, vino a ponerle el toque exacto para ser un álbum catártico y personal.

Dolores escribió la mayoría de las letras de The Cranberries, evocando temas tan íntimos como el abuso sexual que ella misma sufrió, en Fee Fi Fo (Bury the Hatchet), o Salvation (To the Faithful Departed), invitando a la sobriedad que ella misma se impuso en una época en donde despertaba en medio de cuartos de hoteles completamente destruidos, y darse cuenta que ella había sido la ocasionadora.

Durante mi adolescencia y veintena, las melodías de The Cranberries siempre estuvieron presentes en momentos clave. Voy a hacer una muy temeraria aseveración y diré que para mi, Dolores O´Riordan fue como nuestra Stevie Nicks. Mujeres con una mística y voz única, que se llevaron de calle a los miembros de sus respectivas bandas y cuyas melodías trascenderán generaciones. Recomiendo que escuches No Need to Argue (No Need to Argue), una melodía en la que Dolores se despide de una relación, recordando momentos tan íntimos y simples como estar viendo tele en el sofá. Dolores fue una mujer que sufrió desordenes alimenticios, alcoholismo y fue diagnosticada con bipolaridad. Ella siempre usó su instrumento para tratar de liberarse de sus demonios y nunca paró de hacer música y cantar sus melodías. De corazón deseamos que ahora se encuentre en paz.

Hasta siempre, Dolores.

No Need to Argue, live in Jools Holland

 

 

 

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